Creo que una de las cosas que más ha cambiado desde que empecé a estudiar veterinaria es la forma en la que veo a los animales.
Antes de entrar a la carrera, podía ver a un perro caminar y simplemente pensar “está caminando”.
Ahora probablemente me quedaría mirando un poquito más.
¿Está caminando normalmente? ¿Apoya las cuatro patas? ¿Está encorvado? ¿Se mueve con dificultad? ¿Está tranquilo o parece incómodo? ¿Cómo reacciona cuando alguien se acerca?
A medida que fui llevando más cursos y aprendiendo sobre exploración física, empecé a entender que observar también es parte del examen. No siempre necesitas un estetoscopio o algún aparato para empezar a preguntarte qué podría estar pasando.
La postura, la manera de caminar e incluso la actitud de un animal pueden darnos pistas.
Por ejemplo, un animal que siente dolor puede cambiar su postura, moverse menos, evitar apoyar una extremidad o simplemente comportarse de una manera diferente a la habitual. Claro que ninguna de estas cosas por sí sola nos dice exactamente qué tiene, pero sí nos indica que hay algo que merece nuestra atención.
Y creo que esto es especialmente importante porque los animales no pueden decirnos directamente qué les pasa.
No pueden decirnos “me duele aquí” o “desde ayer me siento mal”. Nosotros tenemos que aprender a observarlos y, poco a poco, entender ese lenguaje que utilizan todo el tiempo.
También aprendí que no debemos interpretar una conducta sin tener en cuenta el contexto. Un perro que se muestra agresivo en una consulta no necesariamente es “un perro malo”. Puede estar asustado, estresado, sentir dolor o simplemente encontrarse en un lugar desconocido.
Antes veía muchas de estas cosas sin pensar demasiado en ellas.
Ahora las observo de otra manera.
Y creo que esa es una de las cosas que más me gusta de estudiar veterinaria: poco a poco empiezas a aprender un lenguaje que los animales llevan toda la vida hablando, pero que nosotros tenemos que aprender a escuchar.
Así que sí, supongo que una de las primeras cosas que aprendes como estudiante de veterinaria es que antes de tocar a un paciente, ya estás examinándolo.

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